Les gusta definir su propia cocina como creativa, de autor y con un toque vanguardista. Y lo cierto es que es la mejor definición que se puede aplicar a su cocina, premiada desde 2009 con una estrella Michelin. Toda su carta es un gran despliegue de creatividad en combinación de ingredientes, contraste de texturas y sabores, perfectos puntos de cocción y presentaciones de vanguardia muy cuidadas.
Entre sus virguerías, nos gustan especialmente el huevo de codorniz con crema de manchego y limón confitado, la papada ibérica con arroz cremoso de manzana ácida y aire de romero, o el micuit de foie sobre coca de hojaldre con puerros glaseados y azúcar cristalizado.
Y qué decir de los postres. Sólo hace falta ver el que ellos llaman 'frutos secos', que se compone de un derroche de contrastes y texturas: brioche de almendras con cremoso de avellanas, crema de piñones, helado de cacahuete y almendras amargas.
La prensa ya ha bendecido el local con numerosas críticas favorables que, unidas al creciente éxito popular, puede representar que estemos hablando de uno de los restaurantes de mayor proyección de la ciudad.
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