Ubicado en el Hotel Hesperia Tower, en una espectacular cúpula acristalada a 105 metros de altura, diseñada por el prestigioso Richard Rogers (coautor del Centro Pompidou, entre otras muchísimas obras), ofrece vistas espectaculares de Barcelona desde la distancia.
Está decorado en tonos azules, negros y grises, con un resultado final muy vanguardista y elegante, y cuenta con sólo 12 mesas, lo que lo hace más exclusivo.
Los precios, altísimos como la torre, resultan algo excesivos, justificables sólo en ocasiones realmente especiales y sólo si tenemos en cuenta la tremenda espectacularidad del entorno y la inestimable batuta de Santi Santamaría.
La carta se basa en menús de degustación, con elaboraciones como la coca de navajas con berenjenas, la careta de cerdo glaseada con puré de patata y manzana, o la crema de canela con sorbete de melocotón.
Hoy por hoy es, quizás junto al Drolma, el restaurante más caro de la ciudad.