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Después del intento de Taxi Key, fallido a pesar de la buena acogida popular, Fabián Martín vuelve a la carga con Fabián Barcelona, ubicado en un local de dos plantas en el mismo centro de Barcelona.
Con algo menos de encanto que el anterior local y la planta baja destinada a funciones de bar, Fabián Barcelona huele a pizza nada más empiezas a subir la escalera al segundo piso. Ventanales a Via Laietana y Fontanella, hornos a la vista, mesas algo juntas, bullicio, mantelería de hule y cristalería modesta para vestir un proyecto que en nuestra opinión merecería un marco más especial.
Y es que Fabián Martín, aunque tenga por lema-slogan 'hago pizzas', no hace pizzas convencionales ni de cualquier manera. Masas reposadas día y medio, cuidada calidad en la materia prima y un talento y descaro especial para combinar elementos que, hasta su aparición en Llívia, pocos se habían atrevido a utilizar en la pizzería.
Carta dividida en pizzas tradicionales (atención a la aromática sencillez de la napolitana), entre los 10 y los 15 euros, y sus creaciones especiales, de precio poco apto para muchos bolsillos pizzeros (entre 30 y 50). En estas últimas, sabrosa calzone de setas y butifarra, sugerente pizza de foie con reducción de vinagre de Módena, y la sinergia del campo y el mar en la de espárragos con pimientos asados, atún y anchoas.
Como complementos, una docena de entrantes, entre los que destacan un excelente tartar de tomate fresco y unas buenas anchoas.
Postres que cumplen su cometido, pero que se quedan lejos de la especialidad de Fabián.
Servicio demasiado flojo, claramente el punto a mejorar de la nueva propuesta de Fabián.
Leer un artículo sobre el Restaurante Fabián Barcelona en Estocomo
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