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El gran Fermí Puig (Drolma) se ha apuntado también a la nueva -y exitosa- tendencia de abrir local de cocina tradicional, montando el Petit Comité, un local con atractivo envoltorio cool y contenido culinario de los de toda la vida.
La sala, moderna y acogedora -aunque muy bulliciosa- está bien decorada, conjugando maderas con elementos en tonos grises y crudos, disponiendo de espacios para fumadores y no fumadores. Luce también una moderna barra de madera en la que se puede comer mientras se disfruta del show-cooking del equipo de Fermí.
Mantelería algo parca, con minúsculas servilletas de tela, mejor cristalería y divertida cubertería de diseño.
La carta, repleta de opciones tradicionales, destacando los canelones de festa major, el fricandó de ternera, un auténtico suquet de pescado de roca, la excelente cap-i-pota con samfaina -que puede convertirse en el plato estrella-, o unas buenas croquetas de rostit (no así el propio rostit de gall del Penedès, al que le falta regularidad en los tiempos de cocción).
Selección de postres correcta, con algunos buenos aciertos, como el mantecado con almendras garrapiñadas o los buñuelos de chocolate.
Muy buen pan de Cristian Escribà y servicio correcto y eficaz, sin florituras, aplicable también a la carta de vinos, con el famoso ratio x2 en los precios.
Leer un artículo sobre el Restaurante Petit Comité en Estocomo
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