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El restaurante Routa se instala en Barcelona con el objetivo de paliar el déficit de la ciudad en una cocina escandinava que cada día está más de moda entre la crítica gastronómica internacional.
Encima, Routa nos aporta precisamente las nuevas tendencias de esta cocina y un nivel técnico envidiable, que permite integrar los ingredientes nórdicos más tradicionales con la materia prima catalana.
No en vano, los chefs, Matti Romppanen y Tero Siltanen, vienen avalados por haber trabajado juntos en Chez Dominique (desde hace algunos años un habitual en los 50 mejores del mundo según Restaurant Magazine), y por separado en el Akelarre de Subijana, en The Fat Duck, o en el Racó d'en Freixa.
Ya en la carta, encontramos algunos pescados de aguas frías, setas y hierbas que difícilmente podremos probar en otros locales.
La carta no se compone de platos sueltos, sino que propone 3 diferentes menús degustación (entre los 42 y 65 euros), con platos como el salmón en texturas con gazpacho de manzana y calabacín (merece la pena sólo por verlo), el 'agua de mar' congelada con bogavante noruego y caviar, o una divertida combinación de dos dobles texturas en el pichón asado con canelón de confit de pichón, acompañado de un carpaccio de champiñones con pure de ajo y champiñones.
El nuevo diseño escandinavo está presente tanto en los platos (extremadamente cuidados estéticamente) como en el interiorismo del pequeño local -con capacidad para unos 30 comensales-.
Selección de vinos con protagonismo para el rango de precios medio/alto, y a la que quizás se le echa en falta el atrevimiento general que muestra el restaurante.
Precios algo elevados, pero la calidad se paga... y la originalidad también.
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