Con el enorme aval de haber iniciado proyectos de restauración tan exitosos como el Petit Paris o La Dama, Glòria Blanco lidera la iniciativa gastronómica del grupo formado por el St. Rémy, La Camarga y La Provença.
Su hija Marta Vidal está al frente del St. Rémy, ubicado en un bonito local, de cuidado diseño en tonos rojizos y agradable iluminación natural, en la zona alta de la ciudad.
Cocina mediterránea basada en producto de temporada y con seleccionadas licencias creativas. En su carta, destacan el huevo de codorniz poché con foie, las manitas de cerdo deshuesadas con trufa y setas, o la merluza con ceps y jamón ibérico.
Si queremos ir sobre seguro, los platos que difícilmente nos fallarán son aquellos realizados con el solomillo de buey, en los que son realmente especialistas (a las cuatro pimientas, con salsa de trufas...).
De postre, un más que digno coulant de avellanas y un jugoso tiramisú.
Buen servicio y relación calidad precio que justifica al menos una visita.